Arrugas, de Paco Roca – el cómic también es para adultos.
Sobre todas las cosas hay algún que otro prejuicio y algunos estereotipos que se cumplen en unos, pero que manchan también a los que no los tienen. Los que salpican a los lectores de cómic se resumen en que o bien son niños, o personas con complejo de Peter Pan o, seguramente, frikis. Además, se valora poco al medio en sí como forma de arte. Pero habría que aclarar que una película por ser cine no tiene por qué ser necesariamente mejor que un cómic. Todas las semanas se estrenan unos bodrios impresionantes y eso no resta calidad al buen cine. Sin embargo, esa separación entre lo ridículo y la obra de arte no llega a reflejarse en el cómic a nivel general, o sea, para conocimiento de la mayor parte de la sociedad. Los desconocedores del medio – es decir, casi todo el mundo – dan por hecho que son obras para niños o frikis. Y ahí acaba la cosa. Pero no. Aun siendo un medio especialmente castigado, incluso por los mismos editores, de vez en cuando surge alguna obra que debería ser reconocida y conocida en la cultura en general. Es el caso que hoy nos ocupa. Leer más…
Periodismo basura
Vemos como un hecho que el periodismo actual va perdiendo los valores de información-objetividad por los de información-opinión y casi nos da igual, pero esta mutación comporta más conflictos que beneficios a una sociedad sobreinformada. Un periodismo propenso a la opinión conlleva, invariablemente, a una alineación con unas ideas y al público a una identificación por el medio en el que mejor se apoyen sus ideales, perdiéndose en el camino una verdad de múltiples factores e interpretaciones y, por tanto, difícil de comprender. Es lo que tiene la estresante sociedad actual. A falta de tiempo para tantas cosas, consumimos productos rápidos y fáciles de usar, incluido el periodismo. Esto lleva, además, a que se creen, generalmente, dos grandes grupos de opinión casi irreconciliables y que los partidarios de un lado se identifiquen rápidamente con las expresiones vertidas por los “suyos”, aunque no sean lógicas, y acaben adoptándolas como opiniones ya formadas. Yo conozco a gente así (aunque yo mismo habré pecado de lo mismo muchas veces, imagino).
Chema Madoz: fotografía de objetos imposibles
Hace casi diez años que descubrí el singular concepto fotográfico del madrileño Chema Madoz en, si no me falla la memoria, la primera exposición de fotografía que se realizaba en el museo Reina Sofía. Recuerdo que en una sala contigua había una muestra importante de pinturas de Miquel Barceló, por donde la gente recorría cada cuadro con un semblante de suma atención y seriedad. Sin embargo, la gente demostraba sorpresa y sonreía ante cada fotografía de Madoz, y, desde luego, todo el mundo las comentaba, cuando en otras salas el silencio era casi religioso.
El medio expresivo principal de Chema Madoz consta de dos fases: la creación de un objeto y su fotografía. Objetos sacados de sus contextos ordinarios, que mezclados dan la sensación de otra cosa (y aquí la imaginación de este prodigioso fotógrafo deja en evidencia a mis recientes favoritos SpY y Banksy). Y por último una sencilla fotografía. Sencilla y simple, sí, pero de una técnica prácticamente perfecta. Nada desviará la atención del objeto creado, pero todo lo que hay (fondo, composición e iluminación) te conduce a él.
En el siguiente enlace podréis ver una buena muestra de fotografías que sin duda os encandilarán y os sorprenderán. No es para menos, puesto que es la obra de uno de los fotógrafos más imaginativos y personales del mundo. Y no exagero. Comprobadlo.
SpY: arte callejero (o urbano) español
Tengo que admitir que me gustan mucho las propuestas de los nuevos artistas urbanos como Banksy. Con un pasado relacionado con el graffitti, evolucionan hacia intervenciones mucho más creativas en las ciudades, en las que modifican con su actuación el paisaje urbano cambiando el sentido de muchas cosas, alejándose del infantilismo de dejar una firma ilegible con spray.
Pues resulta que en España tenemos un artista similar, SpY. Se basa en los mismos planteamientos que Banksy: relación con el graffitti, intervención urbana y anonimato. Pero se distancia del inglés en que SpY utiliza expresiones más cercanas a las instalaciones artísticas y no se basa tanto en dibujos. De hecho, a SpY no le gusta que le comparen con Banksy.
Me gusta el ingenio de éstos dos. Como con medios muy simples dan un significado distinto a las cosas que vemos habitualmente en la calle. Como transforman ligeramente el entorno, dotándolo momentáneamente (lo que dure la obra antes que la quiten) de una nota de humor inteligente. Me gusta su relativo anonimato. Y, sobre todo, me encantan sus propuestas.
No podéis dejar de visitar el enlace que facilito más abajo al sitio web de SpY. No os perdáis lo de las señales de tráfico, como tampoco las intervenciones urbanas en las estatuas de Madrid, Street Wars, o mensajes como “en el futuro todos tendrán sus 15 megas de fama”. Impagable.
Stalker, de Tarkovski: el miedo y los deseos.
He de reconocer que, aún siendo muy aficionado al cine, no había podido ver nada de Andrei Tarkovski hasta hace poco. Ha sido gracias a una colección sobre grandes directores de el diario El País, en la que incluían Sacrificio, y desde entonces he visto más películas y está pasando a ser uno de mis directores favoritos. Ya sabía de él hacía tiempo. Cuando Esteven Sodenbergh filmó Solaris, en Días de Cine no pudieron resistir la comparación con la película del director ruso. Evidentemente, concluían que la versión de Tarkovski estaba muy por encima de la de Sodenbergh. Ahora que he visto ambas, opino igual. Y es que el cine de Tarkovski, como el de Igmar Bergman, nace de la necesidad de contar historias desde lo más profundo del ser humano. Pero Tarkovski se diferencia de Bergman en que es mucho más metafísico, escarba más bajo la piel para dar una visión de lo particular a lo universal. Algo que hoy en día se da poco. De hecho, la eliminación de la asignatura de filosofía de los institutos es un signo de ello, a la vez que la mayoría de las formas de arte que nos llegan son superficiales, más preocupados en las formas que en los contenidos. Aunque eso en sí no es algo malo, debería haber más pie en televisiones y otros medios para un arte más profundo.
ETA: Uno no es lo que piensa, sino lo que hace.
Hoy, Jueves 30 de Octubre del 2008, ETA ha atentado en la Universidad de Navarra. Al parecer es la sexta vez que atacan esta universidad y parece una respuesta ante la detención hace unos días de un comando terrorista, demostrando que no han sido totalmente desarticulados. Al margen de mi rechazo ante semejantes actos, ante los cuales poco puedo aportar que no se haya dicho ya, voy a conducir mi reflexión hacia conceptos más psicológicos y más personales que políticos.
Hace tiempo llegué a una valiosa conclusión que vino tras una meditación sobre una cita de Unamuno, quien decía, más o menos de la siguiente manera, que él era mejor persona cuando estaba solo que entre la gente, lo que me llevó a concluir que todos nos creemos muy buenas personas, en cualquier acepción de dicha expresión, pero puede ser falso y que son nuestros actos los que determinan lo que realmente somos. Es decir, todos tenemos un buen concepto de nosotros mismos, pero que en muchos puntos es mentira. Puntos que la vida se encargará de colocar sobre las íes. Podemos pensar que odiamos las injusticias, que les daríamos una buena patada si pilláramos al delincuente, porque no somos unos cobardes, pero a poco que veamos como apalean o atacan a alguien en la calle, o le roban o lo que sea, miramos para otro lado, porque mejor no meterse, no sea que uno reciba unos cuantos golpes también. Eso sí, muchos de nosotros nos acercaremos a la víctima una vez se hayan ido los atacantes para preguntar si está bien, cuando ya es tarde y seguro que está mal. Y como éste, se pueden poner muchos ejemplos.
Banksy: el graffiti como obra.
Si en el aterior artículo hablaba sobre un bromista provocador, en éste os comentaré la obra graffitera de otro provocador, Banksy, un maestro de la ironía y la sorpresa. Éste tipo, cuya identidad es un misterio, va dejando su impronta por las calles y, a buen seguro, dejando a más de uno con una sonrisa maliciosa tras ver su obra, porque es un experto en darle otro sentido a las cosas, pero nunca de una forma inocente. Sus graffitis no se limitan a una firma ilegible, sino son dibujos, u obras, con mensaje, y ahí radica su provocación. Bueno, ahí y en los lugares a los que accede para dejar su huella, porque Banksy, entre otras cosas, es aficionado a colar sus obras en museos, pero sin permiso alguno. Su obra es variada y no contempla únicamente el graffiti, sino el dibujo y un poco de “escultura”. Pero bueno, eso mejor lo descubrís vosotros mismos.
Rémi Gaillard, un bromista de cuidado.
Hace poco una amiga me pasó un link a una página de un francés llamado Rémi Gaillard que se dedica a dar por saco. Nada más ver el vídeo del astronauta me quedé alucinado, y tras éste con otros muchos. El sentido del humor de este hombre puede dejar mucho que desear a los amantes del buen gusto, pero conseguirá enganchar a los que gusten de lo políticamente incorrecto y de la provocación (muchas veces hecho con imaginación, algo que no abunda en estas lides). Os facilito el link, para que echéis unas risas.
El mejor entierro que se haya hecho nunca
Hoy, buscando alguna información sobre Monty Python, he dado con un vídeo sobre el entierro de uno de los componentes del grupo, Graham Chapman. Os mando a una dirección de un blogger que tiene el grandísimo detalle de colocar dicho vídeo y además ofrecernos una traducción. De veras, de quitarse el sombrero. Con amigos así hasta el fin del mundo.
http://www.islaplanesia.com/blog/index.php/archive/graham-chapman-memorial/
Chiquilicuatre en Eurovisión: ¿Por qué me ha defraudado?
El paso de Chiquilicuatre por Eurovisión me ha resultado insípido. Y de alguna forma Eurovisión me ha defraudado porque me creé unas expectativas que no se han cumplido: ¡no me he reído nada!
Alucino con los que se sentían indignados por la presencia de este producto de Buenafuente en un concurso que es patético de por sí. Eurovisión es un bodrio enorme, con Chiquilicuatre o no, y tan solo está especializado en fomentar el buen rollito entre vecinos que se votan entre sí. Porque la música empleada para establecer o afianzar lazos no tiene calidad alguna el 99,9% de las veces. La prueba es que casi nunca son canciones duraderas más allá del concurso (algunas excepciones habrán, aunque pocas). Así que la presencia del amigo Rodolfo nos brindaba a muchos españoles la oportunidad de explotar nuestro sentido del humor hijodeputa en Europa. Porque, señores, lo que a mí me ponía, y supongo que a muchos, no era esa actuación o música en sí, sino la posibilidad de ver la expresión de cara “partía” a los pringaos que cada año se desviven por ese estúpido concurso ante el enjendro que le hemos colado los españoles para reírnos. Y sí, era para reírnos de ellos y no al contrario como sostenían los que se avergonzaban de semejante candidato. A esta gente tan seria y tan excelsa, decirles que el humor español suele ser grueso y gusta de ridiculizar y reírse del personal. Y a veces se alcanza lo sublime. Ahí están clásicos como El Lazarillo de Tormes y las obras de Quevedo. Y no hay que olvidar que nuestro más insigne y famoso caballero andante era un friki de mucho cuidado. Tan solo cambiarle su obsesión por las novelas de caballeros y héroes por los de la saga de La Guerra de la Galaxia y los manga, la espada de acero por una láser y la bacía por el casco de Darth Vader y viene a ser la misma actitud. Eso sí, en cuanto a calidad a Alonso Quijano no lo supera ni Dios ni George Lucas, porque Cervantes era mucho Cervantes y a Buenafuente aun le queda para llegar a su altura. Y que conste que me encanta el programa de Buenafuente y lo admiro.
Así que el que solo apareciera la esperpéntica actuación de Chiquilicuatre y no haber podido disfrutar un ratito con los caretos del público me ha matado. Las risas que yo me esperaba dar y al final todo quedó en requetever una actuación que ya aburría de tanto que se ha machacado. Menuda mierda.