Chiquilicuatre en Eurovisión: ¿Por qué me ha defraudado?
El paso de Chiquilicuatre por Eurovisión me ha resultado insípido. Y de alguna forma Eurovisión me ha defraudado porque me creé unas expectativas que no se han cumplido: ¡no me he reído nada!
Alucino con los que se sentían indignados por la presencia de este producto de Buenafuente en un concurso que es patético de por sí. Eurovisión es un bodrio enorme, con Chiquilicuatre o no, y tan solo está especializado en fomentar el buen rollito entre vecinos que se votan entre sí. Porque la música empleada para establecer o afianzar lazos no tiene calidad alguna el 99,9% de las veces. La prueba es que casi nunca son canciones duraderas más allá del concurso (algunas excepciones habrán, aunque pocas). Así que la presencia del amigo Rodolfo nos brindaba a muchos españoles la oportunidad de explotar nuestro sentido del humor hijodeputa en Europa. Porque, señores, lo que a mí me ponía, y supongo que a muchos, no era esa actuación o música en sí, sino la posibilidad de ver la expresión de cara “partía” a los pringaos que cada año se desviven por ese estúpido concurso ante el enjendro que le hemos colado los españoles para reírnos. Y sí, era para reírnos de ellos y no al contrario como sostenían los que se avergonzaban de semejante candidato. A esta gente tan seria y tan excelsa, decirles que el humor español suele ser grueso y gusta de ridiculizar y reírse del personal. Y a veces se alcanza lo sublime. Ahí están clásicos como El Lazarillo de Tormes y las obras de Quevedo. Y no hay que olvidar que nuestro más insigne y famoso caballero andante era un friki de mucho cuidado. Tan solo cambiarle su obsesión por las novelas de caballeros y héroes por los de la saga de La Guerra de la Galaxia y los manga, la espada de acero por una láser y la bacía por el casco de Darth Vader y viene a ser la misma actitud. Eso sí, en cuanto a calidad a Alonso Quijano no lo supera ni Dios ni George Lucas, porque Cervantes era mucho Cervantes y a Buenafuente aun le queda para llegar a su altura. Y que conste que me encanta el programa de Buenafuente y lo admiro.
Así que el que solo apareciera la esperpéntica actuación de Chiquilicuatre y no haber podido disfrutar un ratito con los caretos del público me ha matado. Las risas que yo me esperaba dar y al final todo quedó en requetever una actuación que ya aburría de tanto que se ha machacado. Menuda mierda.