ETA: Uno no es lo que piensa, sino lo que hace.
Hoy, Jueves 30 de Octubre del 2008, ETA ha atentado en la Universidad de Navarra. Al parecer es la sexta vez que atacan esta universidad y parece una respuesta ante la detención hace unos días de un comando terrorista, demostrando que no han sido totalmente desarticulados. Al margen de mi rechazo ante semejantes actos, ante los cuales poco puedo aportar que no se haya dicho ya, voy a conducir mi reflexión hacia conceptos más psicológicos y más personales que políticos.
Hace tiempo llegué a una valiosa conclusión que vino tras una meditación sobre una cita de Unamuno, quien decía, más o menos de la siguiente manera, que él era mejor persona cuando estaba solo que entre la gente, lo que me llevó a concluir que todos nos creemos muy buenas personas, en cualquier acepción de dicha expresión, pero puede ser falso y que son nuestros actos los que determinan lo que realmente somos. Es decir, todos tenemos un buen concepto de nosotros mismos, pero que en muchos puntos es mentira. Puntos que la vida se encargará de colocar sobre las íes. Podemos pensar que odiamos las injusticias, que les daríamos una buena patada si pilláramos al delincuente, porque no somos unos cobardes, pero a poco que veamos como apalean o atacan a alguien en la calle, o le roban o lo que sea, miramos para otro lado, porque mejor no meterse, no sea que uno reciba unos cuantos golpes también. Eso sí, muchos de nosotros nos acercaremos a la víctima una vez se hayan ido los atacantes para preguntar si está bien, cuando ya es tarde y seguro que está mal. Y como éste, se pueden poner muchos ejemplos.
¿Qué tiene que ver esta observación con lo de ETA? Pues me ha venido a la mente al leer una particularidad sobre la Universidad de Navarra, y es que pertenece al Opus Dei. Me imagino a uno de éstos dementes despotricando sobre sus opresores actuales: políticos del gobierno español, policías, guardias civiles o militares y a todo aquello que les recuerde al olor de una dictadura ya más de 30 años extinta, y por ende, todo lo que atufe a la “Obra” por las relaciones con Franco. Vamos, que el dos neuronas éste, harto ya, decide luchar contra tanta opresión, creyéndose así un liberador del pueblo vasco. Y es aquí donde enlazo la reflexión anterior. Un etarra tiene una ideología política, que no se sujeta ni con pinzas, pero él la defiende y atenta pensando, tal vez, en que es un libertador de su pueblo, un héroe, y que algún día recibirá homenajes de sus gentes, como Iñaki de Juana Chaos. Y esta vez coloca un coche bomba en una universidad llena de peligrosos estudiantes, lo que le convierte en opresor de opresores, que es como decir el más hijo de puta entre todos los hijos de puta. Pero que además es peor, porque no reciben tal opresión, en todo caso, lo más es que persiguen a criminales, o terroristas, de modo que se convierten en opresores con la falsa excusa de estar oprimidos, o sea, que son los únicos opresores que hay.
Una persona no es lo que dice, sino lo que hace. Un etarra puede soñar, a su modo de entender, con un País Vasco libre, pero todo lo que hace es para arrodillar no solo a un gobierno, sino a todo su pueblo. Fascistillas que nos han salido.